La violencia estudiantil, una de las situaciones más desagradables en las escuelas, se van extendiendo en las sociedades consideradas diversas. Se expresa de manera indirecta y variada, desde una simple burla hasta los ataques físicos sin sentido. Abordar el tema es una compleja situación de voluntades donde los compromisos sociales deben estar presentes de manera obligada, desde la propia familia, pasando por los maestros, autoridades y políticas de gobierno conscientes de esta gravedad..

Por lo general, los receptores y generadores de la violencia estudiantil casi siempre son aquellos que denotan situaciones de vulnerabilidad, caracterizada por la violencia en sí. Es decir, los estudiantes que aplican violencia están comprendidos en relaciones sociales donde el uso de la violencia está normalizada y es parte cotidiana. Para tratar este problema se requiere de mucha especialización para el manejo de conductas que rompen el equilibrio en los entornos de aprendizaje.